Abel Matutes Prats

A pesar de que nació en Barcelona, Abel Matutes Prats se considera 100% ibicenco.
Después de pasar sus primeros años de adolescencia en Bruselas, mientras su padre trabajaba como comisario europeo, Abel viajó a Madrid para terminar la escuela secundaria y luego se licenció en Economía en la Universidad Autónoma de Madrid.
Regresó a su ciudad, Ibiza, para trabajar en el negocio familiar e integró los resorts del Grupo en el Caribe.
Más tarde obtuvo un M.B.A. del Instituto de Empresa en Madrid.
En 2006, Abel Matutes Prats fue nombrado CEO de Palladium Hotel Group y Vicepresidente de Grupo Empresas Matutes siguiendo los pasos de su padre, Abel Matutes Juan.
En 2012, recibió la Medalla al Logro Turístico en Innovación otorgada por el Consejo de Ministros de España. Este reconocimiento fue otorgado específicamente por el nuevo Ushuaïa Ibiza Beach Hotel, así como por su capacidad de innovación, después de convertirse en un jugador clave en la transformación y revitalización de Playa d'en Bossa (Ibiza).
En la actualidad, Abel Matutes Prats es el presidente de Palladium Hotel Group. Cargo que desempeña desde enero de 2020.
Como padre de 4 hijos, dos niños y dos niñas, disfruta pasando tiempo con su familia, amigos y sus perros. Es muy fan de la Premier League y también es un entusiasta de los deportes, tanto en el sofá como en el campo.
Desde su experiencia, ¿cómo ha evolucionado el concepto de “lujo” en Ibiza en los últimos años?
El concepto de lujo ha evolucionado de manera muy significativa. Hoy ya no se asocia únicamente a lo material o a la ostentación, sino a valores mucho más intangibles: el tiempo, la privacidad, el bienestar y la conexión con el entorno.
En Ibiza, el lujo se entiende cada vez más como la posibilidad de disfrutar del mar, de la naturaleza, del silencio y de la autenticidad de la isla. Es un lujo que tiene más que ver con la calidad de vida, y que combina experiencia, sostenibilidad y emoción. Un equilibrio entre excelencia y conexión con el entorno define, a mi juicio, el lujo contemporáneo.
Como embajador de Ibiza Luxury Destination, ¿qué mensaje principal le gustaría que el mundo asociara con Ibiza hoy?
Me gustaría que Ibiza se reconociera como un destino de lujo auténtico y consciente, donde la excelencia convive con la sencillez, la cultura mediterránea y el respeto por la isla. Ibiza es mucho más que ocio: es patrimonio, gastronomía, tradición, tolerancia y un estilo de vida que invita a disfrutar con calma y respeto.
El mensaje es que Ibiza ha sabido evolucionar apostando por la calidad, la sostenibilidad y la autenticidad sin perder su esencia. Un destino donde el lujo no se mide solo en exclusividad, sino en experiencias genuinas y en la capacidad de generar recuerdos vinculados al entorno, haciendo de Ibiza un lugar único.
Su familia ha sido parte activa del desarrollo turístico de la isla. Desde su punto de vista, ¿Cuál cree que es el equilibrio entre exclusividad y turismo consciente?
El equilibrio pasa por apostar claramente por la calidad y un turismo que respeta el territorio, la cultura local y que contribuye a la prosperidad económica y social.
La exclusividad no debe entenderse como algo excluyente, sino como una forma de cuidar el destino y elevar el estándar de la experiencia del huésped.
Tras tantos años de experiencia en la hostelería de alto standing, ¿qué cree que hoy valora más un cliente premium cuando elige Ibiza?
El cliente premium valora cada vez más la autenticidad, la personalización y la coherencia con sus valores. Valora la excelencia en el servicio y busca experiencias únicas y conexión con los valores diferenciales de nuestra preciosa isla.
Ibiza ofrece esa combinación: propuestas para todos los tipos, riqueza cultural, entorno natural privilegiado y una oferta hotelera, gastronómica y de ocio de primer nivel. Hoy en día el cliente no solo elige un destino, elige cómo quiere vivirlo, y la isla tiene la capacidad de responder a esa expectativa de forma muy completa.
¿Qué cree que Ibiza ha sabido hacer bien frente a otros destinos y qué debería cuidar especialmente en los próximos años?
Ibiza ha sabido construir y mantener una identidad propia muy reconocible, combinando modernidad y tradición. Ha demostrado una gran capacidad de adaptación a las nuevas demandas de turismo, cubriendo diferentes expectativas sin renunciar a su esencia. Y esto es algo que no todos los destinos han podido lograr. En definitiva, ha conseguido una diferenciación única.
De cara al futuro, la prioridad en todos los destinos debe ser la gestión responsable de este crecimiento, que incluye la preservación del paisaje y fomentar la convivencia entre locales y visitantes. Apostar por un modelo de negocio basado en la calidad de la experiencia y del servicio, es uno de los determinantes para asegurar este crecimiento de manera sostenible y más a medio largo plazo.
Como ibicenco, ¿qué responsabilidad siente a la hora de representar la isla ante el turismo de alto nivel?
Soy y me siento muy ibicenco, y ese sentimiento implica una responsabilidad muy clara. Representar a Ibiza ante el turismo de alto nivel supone actuar con respeto, coherencia y compromiso con su identidad y su comunidad.
Estoy convencido de que el turismo de alto nivel debe ser un aliado en la preservación y el bienestar de Ibiza. Eso implica promover un modelo que valore el entorno natural, la cultura local y el estilo de vida mediterráneo, y que contribuya a generar prosperidad de forma equilibrada y sostenible. Defender estos valores no es solo una cuestión profesional, sino también personal: se trata de contribuir a que la isla mantenga su esencia para las futuras generaciones.
¿Sigue teniendo un rincón favorito en la isla donde desconectar, o eso es ya un secreto de embajador?
Más que un rincón concreto, diría que tengo una forma favorita de vivir la isla. Ibiza ofrece innumerables lugares especiales y cada etapa personal encuentra el suyo, pero para mí la verdadera desconexión siempre ha estado vinculada al mar.
Navegar entre Ibiza y Formentera, sin más plan que dejar pasar el tiempo, es probablemente el momento en el que mejor conecto con la esencia de la isla. Ahí encuentro tranquilidad, silencio y una cierta austeridad que contrasta con el ritmo profesional al que estoy vinculado.
Es en esa sencillez, poder mirar el horizonte, sentir el mar y disfrutar de la naturaleza, donde realmente encuentro equilibrio. Ibiza tiene esa capacidad única de ofrecer sofisticación cuando se busca, pero también autenticidad y calma cuando se necesitan. Y ese contraste, precisamente, es parte de su magia.
¿Podría regalarnos una frase corta que resuma Ibiza para usted?
Ibiza es tiempo, mar, paz y familia; eso, para mí, es el verdadero lujo.
Es una forma de encontrarme con mi ser interior.

